Hermanos míos,
sabed que la tentación no es una caída si una persona humildemente se mantiene cerca del Padre y le pide que no permita a Satanás, al mundo ni a la carne triunfar sobre él. Recordad que las coronas de los benditos están adornadas con las gemas de las tentaciones vencidas. No las busquéis, pero tampoco seáis cobardes cuando lleguen.
Humildes y por lo tanto fuertes, clamad a Mi Padre y al vuestro: “Líbranos del mal”, y venceréis el mal. Y verdaderamente santificaréis el Nombre de Dios con vuestras acciones, como dije al principio, porque toda persona que os vea dirá: “Dios está allí, pues su conducta es tan perfecta”, y volverán a Dios, multiplicando los ciudadanos del Reino de Dios.
Hijos míos, por lo tanto, no temáis las tentaciones, sino dejad que sean para vosotros como bendiciones. Esto os llevará a reflexionar y elegir; seguid adelante, porque no estáis solos, ya que Mi brazo os sostiene y Mi bendición viene hacia vosotros.
Vuestro Maestro.
Comentario del mensaje:
Hoy Jesús nos llega como Maestro, para presentarnos una gran lección: las tentaciones son oportunidades de santificarnos.
La tentación en sí misma no es un pecado, pero se convierte en uno si cedemos a ella.
Jesús destaca dos armas importantes para vencerla y ganar méritos ante el Padre:
– la humildad, que es esa fuerza interior tan detestada por el Diablo;
– invocar a Dios: “Líbranos del mal!”
Si actuamos de esta manera, también seremos un ejemplo para quienes nos rodean y nos observan: no solo nos convertiremos en una causa para la glorificación del nombre de Dios, sino que llevaremos otras almas a Él. En esta lucha y en este viaje cuaresmal, el Maestro nos recuerda nuevamente que no estamos solos, pero podemos sentirnos seguros gracias a su apoyo y su bendición.
Fuente: ➥ LaReginaDelRosario.org